16/04/15 - La comunidad Cristiana del Medio Oriente y del Africa Subsahariana, se encuentra atravesando un momento crítico a causa de la persecución, está viviendo bajo una constante amenaza de muerte. Es la agrupación Isis, la que mantiene en vilo a nuestros hermanos en la región, con asesinatos brutales a personas por solo confesar su fe en Cristo. Las declaraciones del grupo terrorista son alarmantes, cuando mencionan frases como "vamos a conquistar el mundo cristiano".

Esta agrupación yihadista, está decidida a exterminar a los cristianos, sin importar a que "denominación" en particular sea la que pertenezcan. Irak y Siria son los países más violentos, en donde las "masacres" son moneda corriente, también la situación recrudece en Kenia, Egipto, Libia y Nigeria entre otros países; el ambiente que se vive es prácticamente comparable a una "guerra".

La situación empeora cada día, y algunos presuponen que la violencia se podría extender por el mundo, por eso es que están viendo muchos la imperiosa necesidad de que la comunidad internacional tome cartas en el asunto para acabar con la violencia religiosa.

Ante esta situación, el secretario general de Naciones Unidas, ya ha indicado que los ataques a cristianos podrían “constituir un crimen contra la humanidad”.

La Masacre en Kenia el 1 de Abril de 2015, dejó 147 muertos en ataque a universidad. El grupo terrorista Al Shabab declaró haber cometido el atentado, motivados a matar estudiantes cristianos.



La palabra de Dios nos advierte sobre las persecuciones que vendrán para los cristianos. Desde los primeros años de la Iglesia, los apóstoles y discípulos de Jesús fueron asesinados, luego por varios siglos otros tantos hermanos dieron la vida por su fe. Hoy estamos viviendo tiempos de extrema peligrosidad, en donde más que nunca debemos creer y confiar en la palabra del Señor.

Mateo 10:22 - Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.
28 - Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.


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