17/11/15 - Gary Grant es un exitoso empresario cristiano del Reino Unido, confiesa que la fe en Dios, es central en todas sus decisiones empresariales.

"Los números son lo mío", dijo Gary Grant dueño de la cadena de jugueterías "The Entertainer", durante una entrevista realizada por la BBC. Aunque el hombre tuvo un mal paso por el colegio, su mente ha adquirido la suficiente habilidad para manejar los números de su negocio de manera notable. Gary dejó sus estudios cuando tenía 16 años, y aunque parezca raro tenía "0" en matemáticas.

En la actualidad, Gary es capaz de detectar a simple algún error en las hojas de cálculo, suma sin usar una calculadora y hasta la fecha, a pesar de tener un director de finanzas, comprueba el flujo de caja semanalmente, firma cada cheque y aprueba o no, todos los gastos.

Grant abrió su primera tienda en 1981, actualmente cuenta con 110 tiendas en el Reino Unido, más de cuatro en el extranjero y obtuvo un beneficio en los impuestos de 7,8 millones de Libras esterlinas hasta finales de enero, casi un tercio respecto al año anterior, las ventas apenas se ubicaron por debajo de 130 millones de £.

Pero el verdadero éxito de Grant viene de algo mucho más profundo que de su habilidad empresarial.  El Señor Grant se convirtió al cristianismo en 1991, una década después de que abrió su primera tienda. Fue desde entonces que el hombre puso su negocio en manos de Dios y quiso hacerlo compatible con su fe.

Como resultado, la tienda no abre los días domingo, no tiene en existencia los productos de Halloween o algunas de las gamas de juguetes más populares, incluyendo Harry Potter, tampoco lo relacionado a mercancías y armamento realista, y da 10% (diezmo) de los beneficios de la cadena a la caridad. "Sólo queremos estar cómodos con lo que estamos vendiendo", dice.

El hombre dice que el éxito continuo de la empresa no es de extrañar, teniendo en cuenta que la Biblia dice: "A los que me honran, los honraré".

El Sr. Grant tuvo una niñez de muchas complicaciones, sus padres se divorciaron cuando él tenía sólo tres años y el dinero escaseaba, "Si quería algo tenía que salir a ganarlo", dice. Aunque todavía en la escuela, él recogía botellas de cerveza vacías y las vendía, también y trabajó repartiendo leche, así como en un kyosko y luego en una tienda de bicicletas.

El negocio, es propiedad en su totalidad de su familia, compuesta por su esposa y sus cuatro hijos, dos de los cuales trabajan en puestos de alto rango, junto con él.

Gary confiesa sentir una gran felicidad por poder darle trabajo a mucha gente, reconoce que uno de los logros de los que está más contento es haber podido dar oportunidades a un montón de personas de ganarse la vida dignamente.

"Si a mí no me hubieran dado las oportunidades que tuve, tal vez no habría tenido un negocio de este tamaño. Quiero que todo el mundo tenga una oportunidad", dice. 

Actualidad Cristiana
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