05/02/16 - Hay personas con una bondad infinita como Cori Salchert, una mujer y madre que adopta a los bebés que nadie quiere porque están enfermos o tienen alguna complicación que les hace considerarse en situación terminal.

Cori es una mujer que trabajó como enfermera experta en duelo perinatal, madre de ocho hijos, que comparte su vida con su marido Mark, residiendo en un hogar al que ambos denominan "La Casa de la Esperanza".  Así la llaman desde que en el año 2012 decidieran empezar a adoptar a los bebés con diagnósticos terribles, de esos que dicen que no podrán vivir mucho tiempo, y de los que ya nadie se hace cargo emocional.

Son niños que vienen de familias a las que les resulta difícil aceptar la condición de sus hijos, y de algunas que no son capaces de soportar la idea de presenciar el final de sus vidas. El primero de los bebés que adoptaron fue Emmalynn, que vivió 50 días junto a ellos hasta que un día falleció en los brazos de su madre adoptiva. Desde entonces, tanto la pareja como sus hijos decidieron dedicarse a cuidar de estos bebés, para ayudarles en sus últimos días.

Hace unos cinco años, su propia salud alcanzó un punto crítico, una enfermedad autoinmune empezó a dañar sus órganos digestivos y requirió de varias cirugías y de mucho tiempo en la cama, pero Dios la sanó. Luego recibieron a Charlie, un bebe de cuatro meses con un diagnóstico de daño cerebral que limita su vida.

Al igual que en el caso de Emmalynn, hacen todo lo que pueden amando a Charlie, y lo llevan en aventuras a todas partes que se pueda. Para Cori es un gran regalo, el formar parte de la vida de los bebés, con la capacidad de aliviarles un poco el sufrimiento, de darles afecto y de ver que ellos, con solo eso, y a pesar de lo que sufren, son capaces de devolver una sonrisa a cambio, agradecidos.

Fuente: religionenlibertad
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