04/03/16 - NEPAL - Si millones de dioses y diosas del hinduismo no podían responder a sus oraciones, claramente el sacerdote Kosh Dahal dudaba de que Jesús podría ser diferente. Además, fue miembro de la casta más alta de Nepal, y no quería involucrarse con un sistema de creencias que él cree que es "inferior".

"No hubo ninguna casta más alta que la mía", explica. "Yo no quería mezclarme con la gente de las castas inferiores".

Cuando un misionero cristiano se le acercó en su clínica veterinaria en la capital Katmandú, el doctor Kosh rechazó la idea de servir sólo a Jesús. Era un sacerdote hindú, el hijo de un sacerdote hindú. No tenía sentido para él.

El misionero le habló de Cristo pero él dijo: "Me molestó. No quiero aceptar a Jesucristo. Él volvía todos los días y hablaba acerca del Evangelio. Le pedí que no viniera", recuerda Dahal.

Al cabo de unos días, decidió hacer un desafío, "Quería demostrar que el cristianismo es una religión falsa y que Jesús no podía hacer nada", dijo.

Él le dijo al misionero que al hacer sus oraciones, hablaría a este Jesús. Sería de 10 minutos por la mañana y 10 minutos por la noche. "Si Él es el verdadero Dios, me va a tocar y mover dentro de los 30 días. Así que sigo la tela de juicio".

Pero si Jesús no respondía flagrante, el doctor Kosh haría una denuncia ante las autoridades para  hacer que intervengan sobre el evangelista. El misionero aceptó el reto, a pesar de que podría tener graves problemas debido a la ley de Nepal que prohíbe el proselitismo.

Durante días, dice que hizo sus oraciones y no hubo respuesta. Incluso hablando con toda honestidad, sólo podía tener silencio. Al comienzo de la tercera semana, advirtió que su tiempo se estaba acabando.



Hasta el fatídico día que llegó. Después del final de la tercera semana, el poder de un Dios verdadero lo ha visitado.

"Era como si una corriente eléctrica entró en mí y empezó a correr muy rápido", recuerda Dahal. "Me sorprendió. Abrí y cerré los ojos, y yo tenía mucho miedo. Empecé a preguntar "¿Quién es? ¿Qué me está pasando? ¿Qué hay dentro de mí?''.

Después de más de 30 años al servicio de los dioses hindúes, nunca he tenido una experiencia como esa. Después de ese día comprendió que Jesucristo es real. Según lo prometido, abandonó los falsos dioses.

Su esposa, Shobah, fue testigo de como se produjo un cambio dramático en su marido y decidió seguir a Jesús también. Ella fue curada milagrosamente de un fibroma uterino. Pronto, la pareja y sus tres hijos, dejaron el sacerdocio hindú y empezaron a evangelizar.

Plantaron una iglesia en Katmandú. Al cabo de unos años, dejaron sus puestos de trabajo y de la propiedad y se fueron a las Filipinas para estudiar en un seminario. En este periodo, plantaron cinco iglesias. Desde 2013, están plantando otra iglesia entre los nepalíes que viven en Malasia. Con la información de God Reports. 
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