09/04/16 - Después de pasar años predicando el Evangelio a las personas sin hogar en un parque en la ciudad de Conroe, Texas (EE.UU.), el pastor Jerry Vineyard vio como sus oraciones fueron respondidas: "llegó el tiempo de la construcción de una iglesia para la continuidad de su proyecto social".

La Iglesia Fellowship tiene cerca de 75 miembros, ellos son personas que no tienen hogar o se encuentran en transición habitacional. Después de cinco años de existencia, el hombre cuenta con dos casas para albergar a hombres y mujeres, y ayudarles en su rehabilitación, por un lapso de duración de seis meses.

"Todo comenzó cuando yo era un profesor de la escuela secundaria y entrenador de fútbol. Empecé a trabajar con algunos de los niños en mi iglesia, y me sentí llamado a ser pastor de jóvenes", dijo Vineyard a Christian Today.

"La escuela se encontraba en una zona de bajos ingresos de nuestro municipio. Los niños eran pobres y no asistían a la iglesia, por ello comenzamos un ministerio en los autobuses, que captaba entre 90 y 120 niños para que asistan a la iglesia todos los miércoles y los domingos" dijo Vineyard.

A pesar de que Dios estaba haciendo una obra impresionante, Jerry fue motivado para trabajar con el ministerio los fines de semana en la calle, yendo a parques, zonas pobres y hogares de ancianos.



Jerry se estaba dando cuenta de la necesidad de una estructura para el ministerio. "Nuestro placer era ver aunque sea una sola madre de cinco hijos, que vive en una zona pobre, ser salvada.

Jerry y su ministerio vieron la falta que hacía formar una estructura para contener a las personas que ministraban. Así que Jerry y su esposa vendieron su casa, se movieron, y se convirtieron en pastores de una iglesia. Cinco años más tarde, la iglesia creció. Las reuniones también se llevaron a cabo en el parque de Conroe, pero hoy en día tienen los edificios que permiten el desarrollo del ministerio.

Hoy en día el edificio es el hogar de los hombres que participan en el programa "The Way", donde también se los ocupa en trabajos con máquinas para viviendas, en trabajos de carpintería, lavandería y duchas. 

"Debemos ensuciarnos las manos, y lograremos involucrarnos en las vidas de las personas. Es sucio y doloroso, pero vale la pena", dice el pastor.
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