20/04/16 - Hace unos 2.600 años, los Judíos que vivieron en Jerusalén antes de que fuera tomada por Nabucodonosor, dejaron varias inscripciones en fragmentos de cerámica llamada ostraca. En general, eran los registros de los comandos militares y de adquisición de consumibles. Son textos que no tienen nada que ver con la Biblia, pero pueden ayudar a una mejor comprensión de la conservación del texto sagrado. 

Un análisis digital innovador basado en la inteligencia artificial, está revelando a los estudiantes un poco más sobre los orígenes de la Biblia. Arie Shaus de la Universidad de Tel Aviv, es un miembro de un grupo selecto de los matemáticos y los arqueólogos que están utilizando un software avanzado para analizar la alfabetización en los tiempos antiguos, según lo publica el sitio Gizmodo.

El primer estudio fue publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, que llega a la conclusión de que la capacidad de leer y escribir era común en el reino de Judá y esto facilitó la elaboración posterior de los textos bíblicos.


Hay una controversia teológica en la participación de los textos bíblicos más antiguos, como los libros de Josué, Jueces, 1 y 2 Reyes. Habrían sido terminado al final del período del Primer Templo. En 586 aC Jerusalén pasado al rey de Babilonia. Según Shaus los meses previos a la caída dejaron registros militares, incluso indican cómo la gente podía escribir.

Las nuevas herramientas y técnicas de procesamiento de imágenes fueron capaces de comparar y contrastar las formas de los caracteres hebreos antiguos. De este modo, se identificaron diferentes manuscritos. El proceso es similar al algoritmo de las empresas de tecnología que trabajan con firmas digitales.

El aspecto más importante del trabajo Shaus y sus asociados, es el uso de una sofisticada tecnología de reconocimiento de imágenes en el estudio de los textos antiguos. En la aplicación de estos métodos en términos más generales, que puede ser capaz de determinar cuándo, dónde y por quién fueron escritos los textos de la Biblia. 

Fuente: Gospel Prime
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