www.actualidadcristiana.net - Un ex musulmán egipcio fue detenido y torturado después de convertirse a Cristo. Milagrosamente escapó de ser asesinado por los animales salvajes, esta es una historia que recuerda al relato bíblico del profeta Daniel.

Según lo informado por Christian Today, el abogado egipcio Majed El Shafie, dio su vida a Cristo después de haber sido evangelizado por un amigo. El Shafie era un hombre influyente en su comunidad, nacido y criado en una familia musulmana, luego de su conversión se le prohibió trabajar, y fue detenido acusado de apostasía. Enviado a Abu Zaabel en El Cairo, pasó meses en una prisión conocida como "el infierno en la Tierra".

Ya estando en la prisión, el hombre fue arrojado a un sector cerrado, en los que fue puesto cara a cara con perros feroces que podían herirlo y posiblemente matarlo.

Sin embargo Majed El Shafie tenía a Dios de su lado, y al igual que en la historia de Daniel, los animales salvajes milagrosamente no lo dañaron. 

"Estos perros están entrenados para obedecer a sus amos", dijo El Shafie. "Pero no hay mayor Amo que el Señor Jesucristo".

Sus días en prisión

En su primer día en la cárcel, le afeitaron la cabeza y lo expusieron a bajas temperaturas y luego lo introdujeron a un recipiente con agua hirviendo. "Después de esto, me llevaron a mi celda, y luego me dijeron: "Usted nos va a decir el nombre de sus amigos", dijo El Shafie.

En el segundo día, los carceleros colgaron a El Shafie de las piernas, y le quemaron el cuerpo con cigarrillos y le efectuaron cortes con cuchillos.

Era el tercer día, cuando los carceleros pusieron al hombre con los perros feroces, sin embargo y de forma inexplicable, los tres perros se sentaron alrededor de él, negándose a atacarlo.

Los guardias trajeron otro grupo de perros, pero hicieron lo mismo que el primer grupo de perros.

"Los guardias estaban hablando de ello como un milagro", dijo El Shafie.



En el cuarto día, un oficial de la cárcel le ofreció para sacarle la información, una gran casa, dinero y mujeres. El Shafie "pidió alimentos".

Después de ingerir una comida suntuosa, El Shafie le dijo al oficial: "No puedo recordar los nombres, pero te voy a decir el nombre de nuestro líder, y si lo puede agarrar, le diré exactamente los nombres de todos los miembros".

El oficial de la cárcel le preguntó el nombre de su líder.

"El nombre de nuestro líder es Jesucristo", respondió El Shafie. "Si lo puede detener, hágalo".

El oficial le dio una bofetada y lo arrojó contra la pared. Entonces los guardias lo arrastraron a un cuarto oscuro donde ataron sus manos, brazos, pies, piernas y cuello a una cruz de madera. Dijo que estuvo colgado en la cruz por dos días y medio. Incluso le cortaron la piel en el hombro izquierdo y le pusieron limón y sal en la herida.

El Shafie entonces se encontró tendido en una cama de hospital. Después de una semana, se recuperó.

Fue juzgado y condenado posteriormente a la muerte. Pero con la ayuda de amigos, hizo una audaz fuga, luego tomó una moto de agua en la península de Sinaí y se dirigió desde Egipto a Israel.

Se le concedió más tarde asilo político en Canadá y finalmente se convirtió en un ciudadano canadiense. 15/07/16 - www.actualidadcristiana.net
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