25/08/18 - BRASIL - Alessandra es una mujer cristiana con un pasado muy cargado de dificultades y desafíos que fueron superados por su compromiso con Jesús. Ella, que ha llegado a pensar en el suicidio cuando estaba deprimida, está ahora casada y es madre del pequeño Benjamín. Ella cuenta que abandonó el espiritismo para abrazar a Jesús después de involucrarse con un muchacho cristiano.

"Yo nací en cuna católica y desde temprano fui bautizada como tal. Yo no tenía costumbre de asistir a la misa todos los domingos, pero mi crianza fue de base católica y espiritista. Antes de nacer, el matrimonio de mis padres pasaba por muchas complicaciones, todo por la falta de Dios. Entonces crecí como una niña problemática", cuenta Alessandra.

Ella afirma que, aun de muy joven, ya asistía a un psicológico a causa del divorcio de sus padres. "Yo crecí sin haber conocido la Palabra, pero sabía que Él existía. A los 10 años ya era un niñoa muy problemático, a los nueve vi a mis padres separándose de una vez", contó.

"Con esa poca edad yo ya había visto a mi madre tratando de matarse con un cuchillo, mi padre ahorcando a mi madre y si no fuera por mí, él no la habría soltado. Obviamente, todos estos acontecimientos agravaron serios conflictos psicológicos en mí. Con siete años ya había frecuentado terrenos espiritistas. Con 13 y 14 años escuchaba voces hablando conmigo, llamándome. "Yo veía cosas en la oscuridad", puntualizó.

Alessandra cuenta que huyó de casa para vivir con su padre después de que se separaron, pero pasó a sentirse más sola y por eso se apegó aún más al espiritismo. Sin embargo, en sus oraciones pensaba en Dios. "Mi padre se enamoró de una muchacha y acababa de vivir con ella en otra ciudad. Acabo de pegarse mucho a esa madrastra", dijo.

Suicidio

La joven cuenta que fue en ese período que comenzaron los primeros intentos de suicidio, dando indicios de su depresión. "Me mutilaba y tomaba varios tipos de remedio. Al final de mi tercer año, volví a hablar con mi madre y empecé a frecuentar más su casa hasta que volvía a vivir con ella. Fue ahí donde las cosas maravillosas empezaron a suceder", cuenta.


"Comencé a frecuentar la iglesia evangélica con mi madre. En esa época, ella se había convertido, ya se había bautizado y se entregó a Jesús. La vida de ella cambió totalmente, ella cambió totalmente, estaba mucho más cariñosa y amable conmigo. Todavía era un poco depresiva cuando empecé a frecuentar la iglesia con ella", subrayó.

"Yo sentía algo muy fuerte en mi corazón, una llama caliente. Y yo lloraba, sentía el amor de Dios y cada culto me apasionaba más", dijo Alessandra. Ella se casó con el joven cristiano y, poco a poco, fue dejando de frecuentar las reuniones del espiritismo y se entregó totalmente a Jesús.

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Fuente: Guíame