13/10/18 - Tal vez usted alguna vez pensó lo mismo, "muchos predicadores aman condenar a la gente", esto lo dijo Tim Keller en una entrevista para un programa de TBN, señalando que esto es exactamente lo contrario de la actitud de Dios.


Él explicó el caso de Jonás, que quería condenar al pueblo de Nínive y no le gustó el pueblo a quien Dios le envió. "Jonas se fue a la ciudad y predicó, pero no amaba la ciudad", dijo Keller, cuando se le preguntó cómo los cristianos deben reaccionar sobre la desobediencia.

"Eso no fue lo suficientemente bueno para Dios, porque al final, él le dice a Jonás, como usted no puede amar una ciudad con 120 mil personas que no me conocen", agregó.

Una lección principal de la vida de Jonás es que Dios dice que no es suficiente predicar la verdad sin tener amor en el corazón. Keller continuó reforzando un pasaje en el Nuevo Testamento, en 1 Corintios 13.

Aunque el juicio de Dios sea real, "si usted predica el juicio sin lágrimas, no tendrá el espíritu de Jesús", dijo Keller, haciendo referencia a las palabras del pensador y escritor cristiano Francis Schaeffer.


"Porque cuando Jesús miró a Jerusalén, y él supo en la época que era una ciudad que iba a levantarse y a aplastarlo, pero Él mira a Jerusalén y dice 'Jerusalén, Jerusalén, si usted supiera las cosas que se refieren a usted, pero "Ahora están escondidas de sus ojos, me gustaría llevarte bajo mis alas, de la manera que una gallina lleva a sus crías bajo sus alas." Es increíble la compasión, aunque Él esté predicando el juicio.

"Dios juzga porque Él es justo, pero no es algo que le gusta", enfatizó el predicador. "No hay que disfrutar de la posibilidad de condenar a la gente. Pero creo que a muchos predicadores cristianos les gusta condenar a la gente", dijo haciendo hincapié en que esas críticas es "una de las tragedias de la iglesia moderna."