Allan Ssembatya

23/11/18 - En Uganda, cada año cientos de niños son secuestrados y asesinados debido a rituales de sacrificio humano realizados "Los médicos brujos, que creen que cuando se secuestra a un niño, acaba ganando riquezas y protección, según lo informó el líder cristiano Peter Sewakiryanga a la cadena CBN NEWS. 

El pastor Sewakiryanga de Uganda, es director de Ministerios de atención a la infancia Kyampisi, una organización cristiana que se ha comprometido a poner fin a los sacrificios de niños en Uganda. Él describe el ritual brutal realizado por los hechiceros.

"El problema está aumentando y muchos niños son muertos. Hay muy pocas que realmente sobreviven (logran escapar), la mayoría de ellos acaba muriendo", contó.

Los jóvenes Kanani Nankunda, George Mukisa y Allan Ssembatya, tienen la suerte de estar vivos, pero todavía llevan las cicatrices físicas y emocionales de lo que les ocurrió en el pasado. Los tres son supervivientes de rituales de sacrificio infantil.

Algunos años atrás, Kanani y su hermana de siete años de edad fueron atacados mientras jugaban en una región de matorral.

Él tiene una cicatriz de 25 centímetros en la parte trasera del cuello, porque un hechicero intentó drenar su sangre por medio del corte.


"Me desmayé y cuando me desperté, encontré a mi hermana muerta y sin cabeza", describió Nankunda en voz baja a la CBN News.

Allan Ssembatya fue secuestrado por dos hombres, mientras volvía de la escuela a casa.

"Traté de gritar, para llamar a mis padres, pero mi voz no fue lo suficientemente fuerte para que me oyeran", dijo Ssembatya.

El chico llevó una cuchilla en el cuello, un corte en la cabeza y fue castrado durante el ritual. Allan permaneció en coma por dos meses, después de haber sido milagrosamente rescatado.

La madre de George Mukisa lo encontró acostado en un charco de sangre, después de que un hombre lo castró con un cuchillo.

Los médicos tuvieron que reconstruir sus genitales con un injerto de parte de la piel de su antebrazo.

Los niños dicen que ellos buscan animarse unos a otros, para lograr superar sus desafíos físicos.

"Dios me ayudó y nos está ayudando de muchas maneras diferentes", dijo Ssembatya. "Cuando pensamos en lo que sucedió con nosotros, sólo oramos y le pedimos a Dios que eso nunca suceda a nadie más.

Los tres niños están ahora bajo el cuidado del Pastor Peter y de la organización Kyampisi.