08/01/19 - En 2007, en el auge de su carrera, Kaká ganó el premio al mejor jugador del mundo por la FIFA y en 2008 fue elegido una de las personalidades más influyentes en el mundo por la Time 100. “Llegué mucho más allá de lo que podía pensar. Yo suelo citar este versículo siempre: Dios tiene mucho más de lo que podemos pedir o imaginar. Realmente fue lo que sucedió en mi vida profesional", afirma.

En 2009, Kaká fue transferido al Real Madrid en un contrato de 65 millones de euros. "Las cosas en mi vida estaban sucediendo de una forma espectacular, todo lo que yo quería, oraba y las cosas iban fluyendo. Sería muy bueno si mi testimonio terminara aquí", dijo.

Kaká no logró conquistar títulos para su nuevo equipo y tuvo que convivir con críticas sobre su desempeño. Además, sufrió lesiones que le hicieron quedarse fuera de los césped y encaró la insatisfacción de la hinchada madridista.

“Comencé a tener esos conflictos de trabajo con Dios, debates, preguntas, cuestionamientos. Yo era el mejor jugador del mundo y pasé a ser nada en el Real Madrid. Yo empecé a tener una crisis de identidad, porque yo era lo que yo hacía “, cuenta. “Yo fui aprendiendo a tener una relación con Dios, y no un Dios que saciaba mis deseos”.


En 2013, cuando regresó al Milan, Kaká sufrió una nueva lesión y tuvo que alejarse de nuevo de los césped. En esa fase, pensó en desistir de jugar al fútbol. "Ese fue uno de los momentos más difíciles de mi vida hasta hoy, porque fue en ese momento que entré en depresión. Fue precisamente por esa falta de identidad, yo ya no sabía quién era, si yo era lo que yo hacía o si yo era alguien, si yo tenía una identidad fuera del fútbol o no", revela.

“Fue ahí donde entendí que yo era hijo de Dios. Esta fue la mayor identidad que he podido ver en ese momento. Yo ya no era el mejor jugador del mundo, pero tampoco era el peor. “Fue un momento de carrera distinto, pero yo seguía siendo hijo de Dios”, añade el ex atleta. "De a poco, fui entendiendo mi identidad en Cristo. Por eso hoy estoy muy bien resuelto para venir aquí y contar esa historia para ustedes".

Kaká hizo su debut oficial por el Orlando City en 2015 y permaneció en el club durante tres años. Al final de la última temporada, reunió a su familia para hacer 40 días de ayuno y oración para tomar una decisión sobre su destino en el fútbol. Él recibió varias propuestas, pero sintió en su corazón que era el momento de parar.

"No puedo ver esa trayectoria toda con una lente diferente del cristianismo. Todo lo que sucedió en mi vida, tuvo un propósito muy claro y definido de Dios para mí" concluye Kaká.

Fuente: Noticias Cristianas Digitales