31/03/19 - Un ministro del evangelio de la India, fue golpeado por extremistas hindúes y llevado a la muerte. Pero mientras los cristianos de su comunidad lloraban por su muerte, él resucitó y sus perseguidores fueron tomados por el temor a Dios, según la información compartida la organización Puertas Abiertas.

Cuando los nacionalistas hindúes supieron que el ministerio del pastor Tilak había llevado a 40 familias a Cristo, ellos llamaron a los naxalitas -un grupo de militantes comunistas en la India- para silenciarlo.

El pastor fue secuestrado por el grupo, pero se negó a abandonar su fe. Por eso, tuvo las manos y piernas atadas y fue golpeado con una vara gruesa, mientras se veía obligado a subir una montaña. Sin fuerzas, Tilak se desmayó y los naxalitas no consiguieron encontrar signos vitales.

Tranquilos por haber hecho su trabajo, después de que un médico del grupo confirmara la muerte del pastor, los hombres arrojaron su cuerpo en una zanja. Después del asesinato, ellos fueron hasta la comunidad de los cristianos para burlarse: "Así como su Jesús fue golpeado y muerto, matamos al pastor de ustedes. El cuerpo está en una zanja en el bosque. Encontrar y enterrar".

Muchas familias cristianas fueron en busca del cuerpo del pastor y, cuando lo encontraron, volvieron a la casa cargándolo en lágrimas. Mientras los cristianos de la región se reunían en torno al pastor para lamentar su muerte, algo inexplicable sucedió.

A poco, el cuerpo de Tilak comenzó a moverse y sus ojos se abrieron. Cuando sus perseguidores oyeron la noticia, corrieron para ver al pastor vivo y se quedaron en estado de shock.

Después de todo lo que vivenció, nada más calló al pastor Tilak. Por eso, los aldeanos hindú volvieron a criticarle, pero esta vez los naxalitas tuvieron miedo de volver a torturarlo. Entonces, ellos lo llevaron al bosque secretamente y lo dijeron para huir, amenazando con matar a toda su familia si no seguía las órdenes.


"Salí de la aldea con mi familia de una vez, pues sufrí una tortura extrema hace un año. Yo no quería lo mismo para mi familia", contó Tilak a un socio del ministerio Puertas Abiertas.

Alrededor de seis horas después, Tilak llegó con su familia a una aldea en otro estado y recibió la ayuda de un hombre, que vivía en una cabaña.

"Él me había visto cuando ministraba alrededor de mi aldea", cuenta Tilak. "Él oyó mi predicación y desarrolló la fe en su corazón. Él trabajaba como albañil. Él era un hombre muy pobre, pero con un gran corazón".

Hoy, después de más de un año, Tilak y su familia viven en la misma cabaña y dividen el espacio con la familia del hombre. El pastor tiene temor de predicar el Evangelio como antes para mantener la supervivencia de la familia, pero ha sido alentado por misioneros.

"Siempre que pasamos por sufrimiento y dolor, es para la gloria del Señor. Cuando dejemos el mundo y vallamos al cielo, no habrá más dolor y tristeza. Es por eso que necesitamos concentrarnos en el Señor ahora", observa.

* Los nombres presentados son ficticios, por razones de seguridad.

Fuente: Portal Guíame