Todos sabemos que la oración nos acerca a Dios. Curiosamente, también nos hace más saludables. Varios expertos de los campos de la psicología, la medicina y la gerontología estuvieron de acuerdo en que la oración tiene enormes beneficios para la mente y el cuerpo.



El estudio realizado por el Centro de Investigación Pew,  encontró que más del 55% de los estadounidenses oran todos los días. Otros estudios mostraron que incluso algunos ateos y personas religiosas no afiliadas dijeron que a veces también lo hacen.

Además, más del 85% de las personas que enfrentan una enfermedad grave oran todos los días, según un estudio de la Universidad de Rochester. La oración es la terapia alternativa más extendida en los Estados Unidos, y hay numerosas pruebas de que puede sanar a las personas.

La relación entre la oración y la salud ha sido objeto de muchos estudios e investigaciones en las últimas cuatro décadas.

En una investigación de los Institutos Nacionales de la Salud, se encontró que las personas que oran todos los días tienen un 40% más de probabilidades de tener menos presión arterial alta que las que no tienen una práctica regular de oración. Además, un estudio de la Universidad de Cincinnati mostró que las personas con asma que oran y meditan regularmente tienen menos síntomas y menos graves que los que no lo hicieron. Otros estudios revelaron que la oración aumenta el sistema inmunológico del cuerpo y disminuye la gravedad y la frecuencia de muchas enfermedades.

La oración regular también mejora el autocontrol, según Scientific American. Los participantes del estudio a los que se les pidió orar durante cinco minutos todos los días tenían mejor fuerza de voluntad para resistir la tentación. Además, la investigación encontró que la oración reduce el consumo de alcohol, lo que puede reflejar el ejercicio del autocontrol.

Para aquellos que sufren de migraña, Ken Pargement de Bowling Green State University dijo que orar por 20 minutos todos los días puede disminuir la frecuencia de los dolores de cabeza severos. En su estudio, les pidió a los participantes que pronunciaran frases "Dios es bueno. Dios es paz. Dios es amor". Después de varias observaciones, descubrió que los meditadores espirituales experimentaban menos dolores de cabeza y ganaban más tolerancia al dolor que aquellos que no habían orado regularmente.

Orar también puede ayudar a las personas a vivir más tiempo. Un estudio publicado en el Journal of Gerontology encontró que las personas que oraban se enfrentaron mejor a las enfermedades graves y viven más tiempo. Además, encontró que los pacientes con fuertes creencias religiosas que se sometieron a una cirugía mayor tenían tres veces más probabilidades de recuperarse más rápido que los que eran menos religiosos.

Dicho esto, no hay duda de que orar regularmente, ya sea por la mañana o por la noche, tiene enormes beneficios para nuestro cuerpo. Además, es la forma más fácil de comunicarse con nuestro Dios.