Según el dispensacionalismo, ¿se interpreta «la tierra» de Ezequiel 37:24-28 como «el cielo»?

Rumiador preguntó.

Ezequiel 37:

24 «Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos tendrán un solo pastor. Andarán en mis reglas y tendrán cuidado de obedecer mis estatutos. 25Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, donde vivieron sus padres. Ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos habitarán allí para siemprey mi siervo David será su príncipe para siempre. 26Yo haré un pacto de paz con ellos. Será un pacto eterno con ellos. Y en los estableceré en su tierra y los multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. 27Mi morada estará con ellos, y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 28Entonces las naciones sabrán que yo soy el Señor que santifica a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre».

¿Y las «reglas y estatutos» son la Torah?

1 respuestas
Alan Fuller

Tengo entendido que el dispensacionalismo ve esta sección de Ezequiel como el reino milenario. Supongo que las reglas son la Torah.

Ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos vivirán allí para siempre, y mi siervo David será su príncipe para siempre» (37:24-25). Aunque algunos han intentado tomar esta profecía en un sentido menos que literal, la afirmación clara es que David, que ahora está muerto y cuyo cuerpo está en su tumba en Jerusalén (Hechos 2:29), será resucitado. Esto ocurrirá en la segunda venida (Dan. 12:1-3), indicando claramente que la restauración de Israel será posterior, no anterior, a la segunda venida. Esto requiere que Cristo venga antes del milenio o en cumplimiento de las promesas premilenarias. La promesa de que David sería su príncipe para siempre debe interpretarse como cumplida en el reino de mil años.

Walvoord, John F.. Every Prophecy of the Bible: Clear Explanations for Uncertain Times (p. 183). David C. Cook. Edición Kindle.

Aquí está Darby,

El capítulo 37 revela la bendición definitiva del pueblo como un hecho, sin entrar en detalles de los acontecimientos que terminan en esta bendición. Los huesos secos de Israel, de la nación en su conjunto, son reunidos por el poder de Dios. Dios lleva a cabo esta obra por medio de su Espíritu, pero por medio de su Espíritu actuando con poder sobre su pueblo para producir ciertos efectos, más que dando vida espiritual (aunque no hay que dudar de que aquellos que son bendecidos entre los judíos serán vivificados espiritualmente). El resultado de esta intervención de Dios es que los dispersos de Israel, hasta ahora divididos en dos pueblos, se reúnen en la tierra, reunidos bajo una sola cabeza, como una sola nación. Es la resurrección de la nación, que en realidad estaba muerta y enterrada. Pero Dios abre sus tumbas y los coloca de nuevo en su tierra restaurada a la vida como nación. Se reconoce el hecho de su división antes de esta operación de Dios. Pero el resultado de la operación es Israel en su unidad como pueblo. Un solo rey debe reinar sobre ellos. Esto, bajo la mano de Dios, es el resultado de toda su iniquidad, y de las artimañas de los enemigos que los habían llevado al cautiverio. David (es decir, Cristo) debía ser su rey. Deberían ser limpiados completamente por Dios mismo. Deberían andar en sus estatutos y en sus juicios, y habrían de habitar para siempre en su tierra. El santuario de Dios debería estar en medio de ellos para siempre; su tabernáculo, su morada, debería estar entre ellos, Él su Dios y ellos su pueblo. Los paganos deben saber que Jehová santificó a Israel cuando su santuario debe estar allí para siempre. Es la plena bendición nacional de Israel de parte del Señor Jehová.

Sinopsis de la Biblia de Darby

Comentarios

  • Muchas gracias por esta excelente respuesta informativa. Tenía la impresión de que los dispensacionalistas veían que todo se cumplía en el «Cielo». –  > Por Rumiador.
  • De nada. Al premilenialismo, del que forma parte el dispensacionalismo, le gusta la interpretación literal y el cumplimiento terrenal. –  > Por Alan Fuller.