¿Qué pasa con un Paidagogos (en Gal. 3.24) cuando el hijo crece?

Geek afable preguntó.

Dependiendo de su traducción, la ley ha sido un tutor, una niñera o un maestro que se supone que nos lleva a Cristo. El papel de esa niñera es guiar y proteger al niño, así como instruirlo, no en un sentido académico, sino seguramente en un sentido de «buena vida». (En mi sermón, terminé diciendo «Nanny McPhee / Mary Poppins, menos la magia»).

Pero, tengo curiosidad, ¿qué pasa con los Paidagogos una vez que el hijo «crece» y se convierte en heredero? ¿Ya no se le escucha, o sigue siendo un consejero de confianza? Es importante entender cuál es nuestra relación con la ley, una vez que hemos llegado a Cristo.

Aplicando la metáfora, la cuestión es cuál es el papel de la ley, una vez que hemos venido a Cristo. Está claro que ya no estamos sujetos a la ley, pero ¿hasta qué punto debemos seguir «obedeciéndola»? Por supuesto que ahí, me estoy metiendo de nuevo en el territorio de Christianity.se, así que aquí sólo quiero saber qué historias tenemos de paidagogici y si había alguna expectativa de cuál sería el papel…

Comentarios

  • Sí, era ese. Como estaba etiquetado como Galaciones en lugar de Gálatas, no lo encontré inicialmente. Luego me dio reparo borrar el mío 🙂 –  > Por Afable Geek.
  • Supongo que sí entendí la pregunta después de todo. Gracias por la aclaración. –  > Por Jon Ericson.
2 respuestas
Jon Ericson

Entorno cultural

No creo que haya ninguna regla rígida sobre si los tutores o guardianes se quedaban para aconsejar al hijo mayor, pero parece más probable que sigan formando parte de la casa. Por un lado, los tutores solían ser esclavos propiedad del patriarca (o a veces de parientes cercanos). En segundo lugar, los tutores solían quedarse para enseñar a otros niños de la casa, incluidos los hijos de los antiguos alumnos. Aristóteles fue famoso por ser el tutor de Alejandro Magno y de otros dos miembros de Felipe IIque luego se convirtieron en reyes: Ptolomeo y Casandro. Es difícil imaginar un nivel de confianza mayor que el de recibir la autoridad para criar a un heredero, por lo que hay buenas razones para pensar que seguirían participando en su vida posterior.

Interpretación del texto

Por desgracia, no creo que podamos interpretar demasiado la imagen de un paidagogos en este texto. Pablo utiliza una serie de analogías para transmitir su argumento, y esta analogía en particular nos lleva al punto de que ahora que somos mayores de edad en Cristo, ya no estamos sujetos a la ley. No creo que Pablo esté en desacuerdo con que la ley pueda seguir siendo un consejero de confianza (de hecho, estoy seguro de que estaría de acuerdo), pero eso no es en absoluto parte de su razón para establecer la analogía. En Gálatas, Pablo se esfuerza por mostrar que es el Espíritu de Dios y no la ley el que tiene autoridad para nosotros. Por lo tanto, si intentamos extender la analogía más allá de la edad de la independencia, corremos el riesgo de sobrepasar nuestro deber como intérpretes.

M. Seegert

Los pedagogos tenían fama de severos, lo cual no era injustificado, ya que el bastón, el látigo y la vara eran pertrechos básicos del arte del pedagogo. Sin embargo, la severidad no era la práctica universal. Muchos pedagogos cumplían su función con amabilidad y se ganaban el cariño de sus pupilos con un vínculo de por vida. No obstante, ya fuera mala o buena, la administración del pedagogo siempre terminaba cuando el niño alcanzaba la mayoría de edad y se convertía en su propio maestro.

La figura del paidagogo en el arte y la literaturapor Norman H. Young

Biblical Archaeologist, junio de 1990 Pg. 80

Comentarios

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