¿San Agustín pensaba que el placer sexual = concupiscencia?

Geremia preguntó.

¿Pensaba San Agustín que el placer sexual y la concupiscencia son idénticos? Si no es así, ¿por qué algunas personas parecen pensar así? La concupiscencia es simplemente un trastorno en el que el cuerpo se rebela contra el alma racional; esto es algo completamente diferente del placer.

Comentarios

  • ¿Hay alguna razón particular por la que usted piense que San Agustín podría haber visto estas dos cosas como equivalentes? Además, ¿»por qué algunos parecen pensar esto» se refiere a pensar que Agustín creía esto, o a pensar que esto es universalmente cierto? –  > Por Thunderforge.
  • @Thunderforge Lo que motivó mi pregunta fue § «Agustín y el placer sexual» en las páginas 144-145 (PDF pp. 175-178) de la obra de Mons. Cormac Burke La teología del matrimoniodonde trata de los escritos de San Agustín al obispo pelagiano Julián de Eclanum. Todavía no me quedó claro qué razones daría alguien para confundir el placer sexual con la concupiscencia. –  > Por Geremia.
2 respuestas
Geremia

No, San Agustín no dice que la concupiscencia sea idéntica al placer venéreo.

Si bien es cierto que «la concupiscencia es un desorden en el que el cuerpo se rebela contra el alma racional», una manifestación destacada de este desorden (que no es idéntica a la concupiscencia) es la búsqueda de placer contra los dictados de la razón, que es el pecado de la lujuria.

A diferencia de la concupiscencia, que es un mal, el placer coital es en sí mismo moralmente neutro (Super Sent., lib. 4 d. 31 q. 2 a. 3 co. // suppl. q. 49 a. 6 co.):

el placer en una acción buena es bueno, y en una acción mala, malo; por tanto, como el acto matrimonial no es malo en sí mismo, tampoco será siempre pecado mortal buscar el placer en él.
[operationis bonae est delectatio bona, et malae mala. Unde cum actus matrimonialis non sit per se malus; nec quaerere delectationem erit peccatum mortale semper].

Sin embargo, haciendo referencia a San Agustín, Santo Tomás de Aquino parece no distinguir la concupiscencia y la delectación venérea (Suma Teológica II-II q. 153 a. 2 ad 2):

Que la concupiscencia venérea y el placer (concupiscentia et delectatio venereorum) no están sometidos al mandato y a la moderación de la razón, se debe al castigo del primer pecado, ya que la razón, por rebelarse contra Dios, mereció que su cuerpo se rebelara contra ella, como dice Agustín (De Civ. Dei xiii, 13).

jong ricafort

Para responder a tu gran pregunta. Creo que las creencias comunes y la comprensión de la enseñanza de San Agustín sobre la naturaleza del pecado original juegan un papel importante por lo que el «placer sexual» se equipara a la «concupiscencia’.

Pero tú has señalado que la concupiscencia es simplemente un trastorno en el que el cuerpo se rebela contra el alma racional; esto es algo completamente diferente del placer.

Tu definición de la concupiscencia como simplemente un desorden no sujeto a la razón o al intelecto es real y los pasajes de las escrituras lo atestiguan, como San Pablo declaró esto en Romanos 7:15

«No entiendo lo que hago. Porque lo que quiero hacer, no lo hago. Pero lo que odio, lo hago».

De la confesión de San Pablo podemos ver que el placer o la bondad sólo pueden estar en estado de buen orden cuando uno quiere las cosas que quiere.Esto es cierto para los cristianos que se esfuerzan por la santidad.

Pero ¿qué pasa con aquellas personas que no se esfuerzan por la santidad, sino que simplemente son débiles para controlar la concupiscencia, es posible el placer sexual sucumbiendo a la concupiscencia? La respuesta es rotundamente ¡SI! porque simplemente ceden a ella sin resistirse y la desean también para satisfacer los placeres sensuales. En realidad no se incurre en culpa ni en luchas en comparación con San Pablo.

Si nos remontamos a San Agustín la concupiscencia después de la caída del hombre se define como inclinación al pecado.

Si uno es por defecto o por naturaleza caída se inclina a los deseos de gratificación sensual fuera del control de la voluntad, entonces el placer sexual puede ser equiparado a la concupiscencia, porque el cuerpo está inclinado a ello, entonces la concupiscencia permite a los sentidos corporales satisfacer su placer. Aunque el intelecto lo ve como un desorden no sujeto a la voluntad para aquellos creyentes que se esfuerzan por la santidad.

Como San Agustín escribe lo siguiente «En una línea similar, Agustín señala que los hombres no tenían en sus miembros la ley de su propia concupiscencia guerreando contra la ley de su mente'' (Ibid. II.37; Padres de la Iglesia). Pero, ¿qué es la concupiscencia para Agustín? Escribe que la concupiscencia esla ley del pecado que permanece en los miembros de este cuerpo de muerte» y que este mal «permanece en nuestra carne, no por razón de la naturaleza en que el hombre fue creado por Dios y la sabiduría» (Ibid. II.4; Padres de la Iglesia). Así, Agustín afirma que la concupiscencia es precisamente este desorden de los miembros, y que ciertamente no es una propiedad del hombre en el estado de justicia original.

http://www.memoryhole.net/~chris/research/original_sin.html

En conclusión, ¿San Agustín pensaba que el placer sexual y la concupiscencia son idénticos? Si nos basamos en las enseñanzas de San Agustín sobre la naturaleza del pecado original y lo basamos en el comportamiento del alma racional que no se esfuerza por la santidad el placer sexual derivado de la concupiscencia no conlleva culpa ni convicción. Así, un alma racional disfruta satisfaciendo sus placeres sensuales a menos que la gracia del Espíritu Santo penetre en el alma para convencerla. Entonces, la satisfacción de los placeres sexuales derivados de la concupiscencia conlleva culpa y el desorden queda al descubierto.¡Que Dios nos bendiga!